Descripción de la imagen

Siete encrucijadas

Del pueblo de las encrucijadas

Rojo y negro

Exú y Pombagira en el Contexto Espiritual

Pombagira y Exú son entidades espirituales, a menudo incomprendidas y prejuzgadas por aquellos que no son sus seguidores. Su culto se manifiesta en diversas formas, y el libro "Dueños de la Encrucijada" recopila imágenes y textos que exploran este fenómeno, centrándose especialmente en la región del Río de la Plata.

Las Pombagiras son espíritus femeninos, cada una con su propia historia mítica, a menudo fragmentada y poco conocida fuera de sus devotos y clientes. Estas historias suelen estar marcadas por elementos de sexo, dolor, tragedia, infidelidad y transgresión social.

¿Pero quién es Pombagira?
En primer lugar, Pombagira es un Exú, o más precisamente, un Exú femenino, como le gusta ser llamada. En estas religiones, Exu es considerado un espíritu intermediario entre el mundo material y el mundo espiritual. Se le atribuyen diversas características y roles, que pueden variar según la línea específica de Umbanda o Kimbanda, así como las creencias regionales. En general, Exu se asocia con la energía vital, la protección, la justicia, la sexualidad y la transmisión de mensajes entre los seres humanos y los orixás (divinidades). Se le representa como un ser astuto, a menudo juguetón y travieso, pero también puede ser severo en su función de hacer cumplir la ley cósmica. Exu es venerado y consultado en busca de ayuda en diversos aspectos de la vida cotidiana, como el amor, la salud, la prosperidad y la protección. Habita en las encrucijadas.

La terminología "Exú" puede referirse a entidades y divinidades con diferentes estatus religiosos. Aquí hay cuatro puntos importantes a considerar:

1) El Exú de la umbanda es distinto del orixá Exú del candomblé y otras religiones afrobrasileñas tradicionales. En la umbanda, se trata del espíritu de un difunto; en el candomblé, es un Orixá divinizado. Los Orixás son divinidades relacionadas con elementos de la naturaleza y aspectos de la vida social.

2) En el candomblé nagô (yoruba), Exú es el mensajero entre los hombres y los orixás. En el candomblé jeje (fon), se le conoce como Legba o Elegbara, y en el batuque como Bará. En los candomblés congo y angola (bantúes), uno de los nombres de Exú es Bombogirá, del cual Pombagira es una variante. Con el tiempo, este nombre se ha asociado principalmente con la cualidad femenina de Exú.

3) En América, los Orixás fueron sincretizados con Jesús, Nuestra Señora y diversos santos católicos. Exú se ha asociado con el diablo católico debido a su representación fálica, su conexión con la sexualidad y su condición de trickster.

4) Con el surgimiento de la umbanda, Exú pasó a designar a múltiples espíritus de personas que llevaron una vida socialmente marginal. Algunos pueden ser masculinos o femeninos, y la palabra "Pombagira" se aplica específicamente a los espíritus femeninos.
En resumen, el candomblé, el batuque y el Xangô son religiones de Orixás, y Exú es su mensajero, aunque con diferentes nombres. La umbanda, por otro lado, es una religión de Caboclos, Pretos velhos y otros espíritus, que también incluye a los Exús y Pombagiras, aunque no como Orixás. Sin embargo, la práctica religiosa puede variar significativamente según el sacerdote y la región.

Las Pombagiras y los Exús de la kimbanda, o la "izquierda" de la umbanda, son espíritus agresivos y maliciosos, asociados con la vida nocturna y la transgresión social. Pombagira es vista como una mujer de baja moral, capaz de manipular a los hombres a través de su sexualidad, mientras que los Exús son vistos como bandidos y marginales. Ambos están asociados con el color rojo y negro, y su apariencia y comportamiento reflejan estereotipos del bajo mundo.

Aunque pueden mostrarse amigables, estas entidades no son completamente confiables y suelen revelar sus verdaderas intenciones egoístas. Sin embargo, para muchos, trabajar con ellas es parte de una tradición espiritual arraigada en la realidad cotidiana, donde no hay juicio moral absoluto y todos los deseos son válidos.

Explorar los cultos de Pombagira y Exú nos permite comprender las aspiraciones y frustraciones de aquellos que no se ajustan a los estándares morales occidentales. Estas entidades representan una valoración de la intimidad y una aceptación de los deseos humanos sin juicio, lo que contrasta con la moralidad represiva de muchas religiones cristianas. En última instancia, Pombagira y Exú ofrecen una vía para la realización de deseos y la exploración de la sexualidad y la pasión humana sin restricciones.

Fuente: Página12/Por Reginaldo Prandi

Punto de llegada

Desarrollar un Exú implica crear un canal de comunicación, un espacio donde esta entidad pueda llegar y anclarse, fusionándose con mi cuerpo físico. Se trata de permitir que incorpore su presencia en mí; no soy yo quien está incorporado, sino él. Mi tarea es concentrarme en dejar de estar presente, es decir, en alejarme. Debo pensar en elevarme literalmente, en salir de mi cuerpo, en apartarme. Este es el acuerdo. En ese momento, ya no estoy en mi cuerpo; éste queda disponible para el espíritu al que estoy convocando, con el que estoy asociado. En última instancia, se trata de establecer una conexión, una sociedad.

¿Qué camino ha recorrido él para llegar hasta aquí? ¿De dónde procede? 
Al mismo tiempo que me aparto de mí mismo, debo invocarlo, pensar en él. Intento reconstruir su imagen, su forma de moverse y bailar, su andar, su presencia. ¿En qué está pensando? ¿Cuáles son sus creencias, sus sentimientos? Cuando vivía en este plano, ¿Cuál era su entorno, qué veía, cómo se comportaba? ¿Cuál fue su época y qué opinión tiene del mundo de hoy? Cada vez que giro, aprendo un poco más. Este canal se va abriendo sesión tras sesión. Cada vez, él fluye con más facilidad.

Debo relajar mi cuerpo y mi mente para dejarlo entrar. No debo contraerme ni endurecerme, sino relajar mis músculos y vaciar mi mente. Mi enfoque debe estar en abrir ese canal, sin imponer presión ni barreras; debo liberar todo mi ser y dejarlo a la deriva, confiando en el proceso. Debo invocarlo, sentir su llegada y recibirlo.

Fuente: Blog Umbanda (TIN, viernes, 2 de marzo de 2007)
Ir atrás

Pages