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Siete encrucijadas

Del pueblo de las encrucijadas

Explicación inicial

El Espiritismo no es un mazo para demoler, es una torre en construcción, y cuanto más se levanta, más amplía los horizontes y la visión de sus obreros, inclinándolos hacia la tolerancia, mediante una mejor comprensión de los fenómenos de la vida.

Como nos enseña su codificador, el espiritismo no vino a destruir la religión, sino a consolidarla y fortalecer la fe, brindándoles nuevas y más positivas demostraciones de la inmortalidad del alma y de la existencia de Dios.

Las religiones, como todos sabemos, son diferentes caminos y a veces divergentes, que conducen al mismo destino final. La persona que abraza con sinceridad una creencia y cumple, con conciencia recta, sus preceptos, está bajo la asistencia de Dios, ya que incluso las reglas que parecen absurdas o degradantes para sus oponentes, como la confesión en el catolicismo o la bendición solicitada a los padres de terreiro en el espiritismo de línea, revelan un grado de humildad significativo y una elevación espiritual radiante.

Sería negar a Dios los atributos humanos de inteligencia y justicia el admitir que el Creador fuera capaz de despreciar o castigar a sus criaturas porque no lo aman de la misma manera, orando con las mismas palabras, según los mismos ritos.

Dios no tiene preferencias y atiende a todos sus hijos dondequiera que lo llamen, con amor y fe; ya sea que la oración provenga del corazón de un cardenal arrodillado en la gloriosa altitud de un altar o que surja de la plegaria de un campesino, postrado en el pesado silencio de la selva. Los hombres eligen, según su cultura o las inclinaciones de cada alma, en sus núcleos de evolución, la manera más propicia de adorar y servir a la Divinidad.

Con estas ideas, está claro que no vengo a provocar polémicas, ni a desconocer los propósitos del Diario de Notícias, ni a aventurarme en la propaganda agresiva de mis principios. Pretendo, en estos artículos, aclarar, según lo permitan mis conocimientos, prácticas ampliamente celebradas en esta capital, estableciendo diferenciaciones para la orientación popular y mostrando la importancia de cosas que, aunque parezcan burlescas, a menudo son serias e incluso graves.

Y puesto que también trataré, y principalmente, del espiritismo de línea, en la fórmula de la Línea Blanca de Umbanda: ¡salve a aquellos que tienen fe; salve a aquellos que no la tienen!

Fuente:
LEAL DE SOUZA
RIO DE JANEIRO, 1933
O ESPIRITISMO, A MAGIA E AS SETE LINHAS DE UMBANDA


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